Por amr al arte
Ultraversal • Foro Poético-Literario Comunidad Ultraversal • Arte Solidario Revista Ultraversal • Mensuario digital gratuito de escritores ultraversales

Liturgia



Yo no sé si me he muerto todavía,
si el recordar nos tumba la memoria
como a ese cadáver que lloramos
o tiene mi partida nacimiento.

Estoy amortajando mi inocencia,
esa escueta verdad tan transcurrida
de la vida pasada: nada es cierto.
Sólo un grito invernal que no prospera.

Ocurrió que me amaron. Tardé tanto.
Tardaron muchos siglos en traerme
su cesto de alegría, sus salobres
naranjas de ceniza. Resbalaron.

Cayeron prontamente derrotadas
las caricias al suelo. Yo no iba
destinada a vivir. Y espero ahora
metiéndome en un cuadro de difuntos.

Mas una catedral va por mis ojos,
una letra miniada me apuntala
y quien sabe si queda el restañarme
otra vez como un niño en pergamino.

¿Todo está ya allá en su sitio?
¿O han cambiado el salón, y los papeles
pintados los cambiaron de lugar
y no saben mis ojos regresarse?

(Irse de un sitio a otro es inscribirte
a aguardar que tu entierro te guarezca
y los cipreses lleguen)

¿Pero fui yo quien todos abrazaron?
No me acuerdo de nada en este duelo
sino de su tristeza cuando iban
quedándose sin mí.

Yo les hablé de luz con estos ojos
que han de pudrir la tierra.
Si volviera sabrían que no miento.

Vuelvo a dónde nací. Torno a mi propia
desnortada raíz,  a las dos manos
cruzadas en el pecho del paisaje
mientras rezan en corro mis parientes.

No mentí como van por ahí –los oigo-
diciendo unos a otros. Simplemente
ordené mis jirones 
-oficio de difuntos mi liturgia-

La vida es sólo eso, ya es sabido.
Venir de un lado a otro, y corregirte
un verso, una palabra, aquel abrazo.
Notar que nada tienes sino nada.



De cegueras




Cuánto añico en tus ojos, cuánta pena
en el turbio silencio de tu fosa.
El tiempo se hace cruel y hay una losa
que al pasado de luto te encadena.

Tu crepúsculo gris me desordena.
Eres piedra creyéndote una rosa
y porque en ti la luz jamás se posa
exiges claridad en tu condena.

Testigo presencial fui de la herida
a la que voluntaria te has anclado
y gangrena tu alma muerta en vida.

 Pavesas del amor, amor cegado,
y yo que siempre fui muy decidida
he clavado mi olvido en tu costado.

Morir de silencio




Un silencio de música se aferra
al ritmo desgarrado de mi acento,
me empuja hacia un abismo, que friolento,
 hiela el caudal que mi garganta encierra.

Voz de mi voz que lucha, verso a tierra,
por aquietar la sed del desaliento,
busca en mi corazón el alimento
que infunda paz en medio de mi guerra.

Sin tu magia me encuentro tan perdida
que las horas son llagas en mi suerte
y la palabra, muda, es otra herida.

No merezco el castigo de perderte.
Si a tu lado morí más de una vida
 sin ti he de vivir más de una muerte.
 
Primer premio X certamen internacional Memorial Bruno Alzola García entregado por D. Antonio Gamoneda.


Nocturno




Ahora sobre el alero
la luna, triste, se alza
y dialoga antigüedades
con no sé qué voces blancas.

Hay algo extraño en la calle
retorcida y solitaria.

Acaso yo no soy yo,
tal vez no son mis pisadas
éstas que van en la noche
rompiendo la oscura calma.

Los versos que voy pensando
quizás no son mis palabras.

Algo ha pasado en el tiempo.

¿Es otra edad ya lejana,
otra noche y otra luna
dialogando con el alba?
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...